Vida Desbordante (para ser creíbles)

“Mientras más real llegue a ser el amor de Jesús en nuestra vida y por medio de ella, más real será nuestra comunión con los creyentes, coparticipantes de nuestra fe”

Nosotros somos engendrados por el Espíritu de Dios en la familia de nuestro Padre celestial, siendo así incorporados en ella, en virtud de nuestra relación vital con su Hijo y Salvador nuestro. Jesús ha pasado a ser nuestro Hermano Mayor, y por lo mismo, somos hermanos unos de otros. Llevamos el mismo nombre de familia, y compartimos el mismo destino glorioso, y hemos de expresar la misma vida amable de nuestro Hermano modelo. Estamos unidos por la “vida” que compartimos juntamente con El. Esta es la base de una verdadera comunidad cristiana. Sólo una ecumenicidad así, nacida del Espíritu Santo, puede ser en todo tiempo aceptable para nuestro Padre celestial.

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