Mensaje del Superior General, P. Michael Brehl, por la fiesta de San Gerardo

Saludos fraternos a los queridos cohermanos, hermanas, laicos asociados y amigos.

” Para ser libres nos libertó Cristo. Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir de nuevo por el yugo de la esclavitud(Gal 5,1).

Imagen1. Celebramos un año más la fiesta de nuestro Santo Hermano Gerardo Maiella. Para nosotros, miembros de la familia redentorista, la celebración litúrgica de San Gerardo es un día de fiesta y de alegría porque celebramos la santidad de Dios manifestada en la vida de nuestro cohermano. No debemos olvidar que toda celebración de nuestros cohermanos Santos y Beatos es una oportunidad para renovar nuestra alegría de continuar al Redentor en la proclamación del Evangelio a los más pobres y abandonados. Así vivieron ellos y así estamos llamados a vivir también nosotros.

Desde los años de nuestra formación en la vida redentorista hemos aprendido muchas cosas de  Gerardo: su infancia y adolescencia en Muro Lucano, su encuentro con los Redentoristas en la misión que allí predicaron, cómo escapó de su casa, sus constantes oraciones y penitencias, el gran amor a Jesús crucificado. San Gerardo es, ciertamente, un santo muy especial. En su vida encontramos muchas características; querría, sin embargo, subrayar especialmente dos de ellas referentes a su modo de vivir la santidad: la obediencia a Dios y la cercanía a los pobres.

2. La máxima que se encuentra en su itinerario espiritual estuvo confirmada por su vida: “Amar mucho a Dios, estar siempre unido a Dios; hacerlo todo por Dios; amar todo por Dios, conformarme enteramente a su santa voluntad; sufrir mucho por Dios” (Regla de vida). Además, quien va a su santuario en Materdomini puede ver todavía en la puerta de su celda: “Aquí se hace la voluntad de Dios, como Dios quiere y hasta que Dios quiera”. Gerardo entendía que la obediencia era hacer la voluntad de Dios en todo. Él mismo es un ejemplo elocuente de obediencia, no como renuncia o temor a los riesgos de la libertad, como alguien pudiera pensar. Gerardo vivió como vivió Cristo porque su obediencia nacía de la libertad de su corazón de Hijo. De hecho, la identificación de Gerardo con Jesús fue en él una realidad tan natural que, como Cristo, hacía la voluntad de Dios disfrutando, incluso de forma alegre. No se le hacía pesado obedecer porque su corazón se sentía libre al haber sido conquistado y renovado por la libertad del Evangelio.

Por tanto, un corazón nuevo, que vive la libertad de los hijos de Dios, no tiene necesidad ya de atenerse al criterio de los grandes de este mundo porque la lógica que rige su vida es otra. De hecho, se ve en la vida de nuestro querido Hermano Gerardo la libertad cristiana que no se alía con el poder que impera, sino que se une a los pobres y sencillos. Era tan cercano a los más débiles de entre la gente que todos tenían oportunidad de pedirle algo. Todavía hoy sigue siendo San Gerardo muy cercano a la gente; por eso es tan grande el número de sus devotos.

3. Hermanos, hemos sido “llamados a la libertad” (Gal 5,13). La vida consagrada que hemos abrazado en la Congregación del Santísimo Redentor nos traza el camino de nuestra identificación con la vida filial de Jesús Redentor; esto hace que nuestra tarea sea crecer cada vez más en la libertad. Libres en Cristo, como enseña Gerardo, obedecer la voluntad de Dios será para nosotros la mayor alegría de nuestra vida.

Renovemos, pues, en nuestros corazones el gozo de nuestra vocación cristiana: somos hijos amados de Dios para vivir como hermanos. Con un corazón renovado, podremos también renovar nuestra esperanza y nuestras estructuras a fin de estar más cerca de los pobres y abandonados. Nuestra misión evangelizadora, el hacer la voluntad de Dios, nuestro “Amado Dios” – como decía Gerardo – será nuestra alegría. Pido que siempre nos acompañe la intercesión de San Gerardo para que ¡Nunca llegue a faltarnos el gozo en nuestra vida misionera!

4. San Gerardo es un modelo para todos nosotros en la secuela del Redentor. Pero también es un modelo especial para “los Hermanos coadjutores” religiosos, como nos recuerda el N. 5 de nuestros Estatutos Generales. No podemos olvidar que muchos Hermanos, como Gerardo, han vivido y viven en nuestras comunidades. Su presencia en nuestra misión redentorista es motivo de gozo y testimonio permanente de que la libertad del evangelio se desarrolla en la fraternidad. Es una urgencia actual que se fomente la vocación a la vida religiosa de los Hermanos como una propuesta de vida redentorista en su totalidad.

Saludo especialmente a todos los Hermanos Redentoristas que, como San Gerardo Maiella, son el recordatorio diario de que, con la profesión religiosa, los Redentoristas todos son auténticos misioneros (Constitución 54). Quiero todavía decir más, que su presencia en nuestra vida y misión es muy importante; además, sin ustedes, nuestra familia religiosa no sería auténtica familia. Les ruego, por tanto, que transmitan a todos su gozo de ser Hermanos entre los hermanos a fin de que muchos jóvenes descubran la belleza de la vida religiosa. ¡Que Dios los fortalezca y los bendiga siempre!

 West End, 6 de octubre de 2012.

Michael Brehl, C.Ss.R.

Superior General

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